subes entre mis dientes
hasta la raiz
que mastica nubes
me sabes a jengibre
despiertas en mi
un roce temprano
recien salido de la tempestad
y un pasito deja vacio
el pasillo de las esperas sin numero par
despierta la templanza
cuyo dominio desaparecio
tras la vendimia
y ahora se pisan las uvas podridas
brinda conmigo
con el poso
que aun hace levantar las tapas del subtexto
y asomar una cara carcomida
por el hambre de cariño
miopia recubierta
con cristales
que
calientan el oro de mis encias
y hace
que se retraiga
el grito mudo
a tu salud
providencia
que tus manos hidraten mi frio dactilar
quien abandona su horma
deja la talla un numero mas
para que el cariño en algodones
flote en el ritmo de las heridas
que aprietan el presente
las plantas
quemadas por un sol sin funda
sirven de abono
para el porvenir
no tardes,
que empiezan a temblarme los almanaques
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